Diez pasos para la destrucción del Estado-Nación, por el patriota brasileño Enéas Carneiro

Diez pasos para la destrucción del Estado-Nación.

Por Enéas Carneiro (extraído del libro “¡El Brasil en peligro!“):

En primer lugar, se provoca el descrédito de todo lo que es nacional junto a la población. Se hace que todo funcione mal, incluso por falta de inversiones o entregando al enemigo el poder de invertir se va deteriorando las comunicaciones, el transporte, las fuentes de alimentación, etc y se usan todos los posibles trucos para dar la impresión de que el único camino es la privatización extranjera, entonces, el proceso de deterioro de la norma justifica la reducción drástica de la financiación de los servicios públicos, alegando que no hay recursos. La prensa repite todos los días que no hay fondos, todo el mundo repite que no hay recursos, pero hay recursos de sobra, que son desviados criminalmente, sin embargo en modo oficial, para pagar intereses sobre la deuda interna.

En segundo lugar, se reduce progresivamente los salarios de los médicos, de los profesores y la mayoría de los profesionales – empleados públicos – que trabajan directamente con las personas, creando en ellos una falta de entusiasmo por su trabajo;

En tercer lugar, se provoca una pérdida del autoestima. Los medios de comunicación sólo revelan lo que apesta ejemplos de corrupción de funcionarios públicos, la negociación, las huelgas contra el Estado, etc. Se institucionaliza la burla, la falta de respeto por la persona humana, siendo la más antigua, la familia, la Iglesia y los principios cristianos. Se cultiva una verdadera inversión de todos los valores que la humanidad tomó miles de años para construir. Se destruye todo y se lo hace bajo el disfraz de la modernidad;

Cuarto: se promueve una propaganda gigantesca para la desmoralización de las fuerzas armadas, que son el brazo armado del pueblo. En lugar de ser fortalecido, se dejan morir de hambre y sin recursos materiales, se dejan los militares con salarios muy bajos, todo esto con el objetivo de su aniquilación total.

En quinto lugar, se promueve un verdadero genocidio de forma explícita, matando de hambre y de enfermedades relacionadas con la desnutrición a millones de personas, y poniendo la mayor cantidad por debajo de la línea de la pobreza, crecimiento, espantosamente, la legión de desempleados que hay en las calles, con verdaderas hordas, y con cada vez mayor número de niños en las calles

En sexto lugar, se practica un control de la natalidad deshumano, esterilizando a las mujeres pobres en pleno período de actividad reproductiva reduciendo así el número de brasileños que podía luchar por su país con la excusa de que así se disminuye el número de niños en las calles;

Séptimo: se destruye, poco a poco, la noción de patriotismo. Se desmoraliza el Himno Nacional, la Bandera Nacional y todo lo que puede representar un sentido de amor a la patria. Los medios de comunicación sistemáticamente van tirando en el lodo la lengua patria. Como el lenguaje es el mayor patrimonio de un pueblo, la falta de respeto hacia el mismo, es faltar de respeto a la propia nacionalidad.

Octavo: se infiltran en el escenario político y en los medios de comunicación, personajes en defensa de la legalización de las drogas, proporcionando con eso, en la juventud, una idea falsa de la normalidad en cuanto a su uso;

Noveno: Se lanzan a los ciudadanos unos contra otros, clase contra clase, empleador en contra de los empleados, así creado un descontento general, la creciente desconfianza y el odio entre las personas, desapareciendo con ello la armonía de la vida social. 

Décimo: Se desvalorizan poco a poco, todas las formas de trabajo productivo; se estimulan todo tipo de especulaciones, conduciendo progresivamente la nación a la ruina es la adoración del Becerro de Oro.

CONCLUSIÓN: Con la nación destruida, con nadie más creyendo en el trabajo, en el gobierno, en la familia, en la Iglesia ni en cosa alguna; destruídas las nociones de patriotismo y auto-estima, finalmente convencido todo el pueblo de que el Estado no sirve para nada, que está fallido, que no debe meterse en cosa alguna, que debe ser el menor posible, a partir de ahí, está justificado, el festival de las privatizaciones extranjeras y la entrega del patrimonio nacional. Y todo el estupendo patrimonio público, construido luego de décadas de sufrimiento, va a ser transferido para una minoría privilegiada de representantes legítimos del Sistema Financiero Internacional–los dueños del mundo. ¡Sería el fin de la Patria!”

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